Biblia Thomson

Diego Thomson: Precursor de la traducción bíblica de la época moderna.

Diego Thomson nació en 1788 en el puerto de Creetown al suroeste de Escocia. En ese pueblo que vivía del mar, el joven Diego pensaba mucho en los países de ultramar. Miraba a los soldados ingleses que pasaban por su pueblo rumbo a Irlanda. Escuchaba a los aduaneros que relataban su lucha con los contrabandistas franceses. Se fijaba en los barcos que llevaban emigrantes de esa zona a Nueva York y a Canadá. Su padre fue director escolar y por muchos años secretario del consistorio de la iglesia presbiteriana, de manera que creció en un hogar donde había una relación estrecha entre la educación pública y la Biblia. En su momento, Thomson las vinculó a las necesidades de pueblos lejanos.

De su pueblo natal pasó a las ciudades principales del país para seguir estudios superiores. En Edimburgo mostró talento para los idiomas. Fue la época de las guerras napoleónicas entre Inglaterra y Francia, y unos setenta oficiales franceses fueron encarcelados en el castillo de Edimburgo. En su labor pastoral, Thomson los visitaba y les servía de intérprete.

En 1817, después de la guerra, un colega suyo, Roberto Haldane, le pidió que lo acompañara en sus labores misioneras en Montauben, Francia. En Edimburgo, Thomson se preparaba para ir a Francia. Más tarde dijo: “Yo hacía mis lecturas cotidianas de las Escrituras, en voz alta, en idioma francés.” Pero se cerró esa puerta, y él dirigió su atención a los países suramericanos.

Llegada a América del Sur
En 1818 Thomson llegó a Buenos Aires con el deseo de servir a Jesucristo mediante la promoción de las Sagradas Escrituras y la implantación de un sistema de educación popular. Para él un sistema de educación centrado en la Biblia era la pieza clave para el avance de cualquier pueblo. Las noticias que recibió del éxito de las escuelas gaélicas, que usaban las Escrituras en gaélico en las tierras altas de Escocia, fortalecieron en él esa convicción.

Después de una labor fructífera en Argentina y en Chile, Thomson fue llamado en 1822 por el general José de San Martín para instalar el mismo sistema de educación en el Perú. Mientras iniciaba sus escuelas, trazó planes para traducir la Biblia al quechua, para poder atender al número de peruanos que hablaban ese idioma. También investigó la posibilidad de tener traducciones en los idiomas “aymara y moxa”.

El primer equipo misionero
A pesar de los contratiempos ocasionados por la lucha de la independencia, Thomson pudo reunir un equipo de cuatro personas para traducir el Nuevo Testamento al quechua. Eran miembros del nuevo Congreso, y uno fue “descendiente lineal del último rey inca”. Terminaron la tarea en 1824, pero el resurgimiento inesperado de las fuerzas reales les obligó a huir de Lima. Las condiciones en la capital empeoraron y Thomson no tuvo otra alternativa que salir también. Después de un infructuoso intento por reunirse con los traductores en Trujillo, dejó el manuscrito en manos de un amigo, para ser publicado posteriormente en Lima. Lamentablemente se perdió el manuscrito.

De regreso en Londres, Thomson seguía pensando en el pueblo andino. Por la providencia de Dios se encontró en 1825 con el ex sacerdote Vicente Pazos Kanki, boliviano exiliado, encargado en Inglaterra de los asuntos de la nueva nación andina. Pazos Kanki hablaba aymara y quechua desde su infancia, y por un tiempo ocupó la cátedra de Quechua en la Universidad de Cuzco. Aceptó la propuesta de Thomson de traducir el Nuevo Testamento al aymara. Usó el texto de la Vulgata como base, y terminó la traducción a fines de 1826. El Evangelio según San Lucas fue publicado en 1828, la primera vez que un evangelio apareció en un idioma autóctono de América del Sur. En 1830 tradujo el libro de Salmos al quechua.

Mientras tanto Thomson y su esposa habían viajado a México en 1827. Llevaron un cargamento de Biblias y Nuevos Testamentos en español; pero Thomson no podía quedarse tranquilo ante las necesidades apremiantes de los pueblos indígenas del país. Investigó su situación y en sus cartas mencionó varios idiomas: mexicano (nahuatl), mixteco, maya, otomí, tabasco y zapoteco. Thomson intentó emprender la traducción del Nuevo Testamento al idioma nahuatl, y buscó la ayuda de personas tan distinguidas como el obispo de Puebla y el doctor José María Luis Mora, “padre del México moderno”. Soñaba con introducir las traducciones como textos escolares para contribuir al desarrollo de los pueblos indígenas, pero la situación religiosa y política no lo favoreció, y salió de México en 1830 sin realizar su sueño. Pero gracias a los esfuerzos del doctor Mora, el Evangelio según San Lucas en nahuatl salió de la imprenta en 1833.

Para esa fecha Thomson se encontraba en el Caribe, y allí proyectaba una visita a Yucatán “en parte para conseguir una traducción de uno de los evangelios a la lengua maya”. En las Antillas le conmovía la situación de los esclavos, y pudo compartir su gozo el primer día de agosto de 1834: la fecha de su emancipación en las colonias británicas. Su acción a favor de ellos se resume en dos palabras: Biblia y educación. En Cuba casi lo encarcelaron bajo sospecha de distribuir la Biblia para fomentar una rebelión de esclavos. En Haití, mientras organizaba la distribución del Nuevo Testamento francés en las escuelas y en los cuarteles militares, planteó a la Sociedad Bíblica en Londres la necesidad de traducir las Escrituras al haitiano, el “patois”, francés hablado por la gran mayoría de los habitantes de Haití.

En 1832 Thomson organizó la primera Sociedad Bíblica entre el pueblo negro del Caribe. En 1839 hizo lo mismo en un pueblo indígena de Canadá: los chippewas (también conocido por el nombre “ojibwas”).

A pesar de la situación convulsionada de México, Thomson llegó a Yucatán en octubre de 1843. Un manuscrito corto de Thomson en la biblioteca de la Sociedad Bíblica en la Universidad de Cambridge, Inglaterra –cuatro páginas de apuntes de vocabulario maya por términos bíblicos– es testimonio de su deseo de verter la Palabra de Dios al idioma milenario de Yucatán. Presentó sus ideas a las autoridades para un sistema de educación eficaz: “Establecer escuelas con un plan de enseñanza basado en el uso del idioma materno.” Instó al Secretario de Estado a que no sólo proveyera educación por el pueblo maya, sino que les asegurara justicia. “Ellos tienen derechos propios, y no deben ser oprimidos por los terratenientes… Si ustedes no actúan para extenderles justicia y equidad, Dios mismo intervendrá a su favor.”

Durante un viaje en marzo de 1844 cayó muy enfermo y fue llevado en una litera unos cincuenta kilómetros de Chichén a Valladolid. La recuperación fue lenta y la soñada traducción quedó trunca.

Thomson regresó a Inglaterra, y en 1847 se dirigió con su esposa a Madrid, a una España conmocionada y dividida después de la muerte de Fernando VII. Al ver los campesinos en plena siega de trigo, comentó: “Ojalá encontremos en España un campo propicio para una cosecha bíblica.” Esa cosecha implicaba la siembra de las Escrituras en varios idiomas. De su visita en 1848 a San Sebastián, dijo: “Trataría de hacer imprimir el Evangelio según Lucas en lengua vasca, cuya revisión el traductor acaba de completar.” De Cataluña dijo: “Tendría particularmente bajo mi atención… el Nuevo Testamento en catalán”; y en Barcelona se reunió con el traductor catalán para ver cómo poner el Nuevo Testamento en circulación.

Thomson aprovechó su estadía en España para investigar a fondo las fuentes de la famosa Biblia Políglota Complutense del siglo XVI. En 1849 consideró con su amigo, el señor Usoz, una posible revisión de la Biblia Reina-Valera, pues pensaron que lograría una distribución igual a la de la versión de Scío San Miguel. Sin embargo, el tiempo no fue propicio para lograr todo lo que deseaba.

En Inglaterra Thomson no podía olvidar España y, en 1855, unos meses después de su muerte, se formó la “Sociedad Española de Evangelización”, gracias a sus esfuerzos y escritos.

A lo largo de su ministerio Thomson mostraba pasión por la Palabra, e inspirándose en la visión bíblica del Reino de Dios, buscaba el bien no sólo de los pueblos mayoritarios, sino de los pueblos autóctonos de dos continentes: pueblos marginados, oprimidos y olvidados. ¿Qué le motivó? Él mismo dijo: “Salí de mi patria al exterior para servir al Señor Jesucristo en la causa de su Reino, cuyo lema es: `¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!’”. En ese ministerio fue fundamental el poner al alcance de todos la Palabra de Dios. Eso convirtió a Thomson en precursor de la traducción bíblica de la época moderna.

Escrito en Biografias. Etiquetas: , . 21 Comentarios »

La revisión Reina – Valera

¿Porque se realizo la revision de la biblia de Casiodoro de Reina? 

Algo de historia
Hace ya cuatro centurias, vio la luz, en la Europa inmediatamente posterior a la Reforma protestante del siglo 16, la primera revisión de la versión de la Biblia que 33 años antes había publicado Casiodoro de Reina. En efecto, la Biblia del cántaro, como llegó a ser conocida, fue publicada en 1602. Su autor: Cipriano de Valera.Fue, esa Biblia, revisión de la Biblia del oso. Con este nombre suele identificarse la excelente traducción que salió, en septiembre de 1569, de los talleres de la imprenta de Apiarius (Biener) en Basilea. Esta traducción de las Sagradas Escrituras ha sido muy elogiada por eruditos tanto protestantes como antiprotestantes.

Por la importancia que adquirió desde su aparición, y por ser, además, la primera traducción al castellano de la Biblia completa hecha a partir de los idiomas originales (hebreo, arameo y griego), Cipriano de Valera emprendió, relativamente pronto, la tarea de revisar de ese texto. Como resultado de ese trabajo, inició lo que hemos llamado en otra oportunidad “la tradición” que ha ligado los nombres de esos dos ilustres reformados españoles.

Fue por ello, entre otras razones, por lo que, además, llegó a convertirse, especialmente en el último siglo y medio, en “la” Biblia de los protestantes o evangélicos de habla castellana.

Casiodoro y Cipriano fueron compañeros de vocación cuando ambos estaban en el monasterio de los monjes Jerónimos Observantes en San Isidoro del Campo, cerca de Sevilla, en la España meridional. Ambos, también, abrazaron las ideas reformadas cuando estas fueron expuestas a la comunidad del monasterio.

El movimiento reformado en España fue brutalmente reprimido por el Santo Oficio de la Inquisición, llamado ahora “Congregación para la doctrina de la fe”. De los más ilustres reformistas, unos tuvieron que huir y tomar el camino del exilio, otros fueron quemados vivos o llevados a la muerte por medios igualmente violentos, y aun otros fueron torturados hasta verse obligados a abjurar de su fe. La Providencia quiso que Reina y Valera se contasen entre los afortunados que lograron escapar de las garras de los tribunales inquisitoriales. Huyen en diferentes circunstancias y momentos. Valera pasará la mayor parte de su vida en Inglaterra. Tanto él como Reina dedicaron buena parte de su vida a la traducción (y posterior revisión) de las Sagradas Escrituras.

Según su propio testimonio, Cipriano de Valera dedicó 20 años de su vida a la revisión de la traducción hecha por su compañero de vocación, fe y persecuciones. Testifica Valera, después de afirmar, con palabras que trasuntan dolor, que el trabajo lo ha hecho él solo, pues no contó con ayuda de nadie:

Yo siendo de 50 años comencé esta obra: y en este año de 1602. en que ha plazido à mi Dios sacarla à luz, soy de 70 años (edad es esta en que las fuerças desfallecen, la memoria se entorpece y los ojos se escurecen.) De manera que he empleado.20.años en ella [sic].

¿Por qué consideró Valera necesario revisar el texto de Reina?

De acuerdo con el pie de imprenta de ambas ediciones, entre la Biblia del oso y la Biblia del cántaro mediaron 33 años. ¿Qué pasó en ese ínterin que hizo que don Cipriano estimara necesario dar a la imprenta la primera revisión del texto de Reina? Dice él, en la “Exhortación al cristiano lector”, lo siguiente en cuanto a la motivación principal que lo impulsó a realizar esta tarea:

Para que pues nuestra nación española no careciesse de un tan gran thesoro, como es la Biblia en su lengua, avemos tomado la pena de leerla y releerla una y muchas vezes, y la avemos enriquecido con nuevas notas. Y aun algunas vezes avemos alterado el texto. Lo qual avemos hecho con maduro consejo y deliberacion: y no fiandonos de nosotros mismos [...] lo avemos conferido con hombres doctos y pios, y con diversas traslaciones. Quanto à lo demas, la version, conforme à mi juyzio, y al juyzio de todos los que la entienden, es excelente: y assi la avemos seguido, quanto avemos podido, palabra por palabra.

Estas palabras dan clara evidencia de los siguientes aspectos de la obra del Revisor, y nos permiten, a su vez, tanto discernir sus propias presuposiciones como traductor, como percibir la influencia de su teología en la crítica que hace del trabajo que revisa.

(1) Valera consideraba de gran valor la traducción de Reina, hasta el punto de seguirla, en lo que era posible, palabra por palabra. Esta valoración no es acrítica y se sustenta no solo en su parecer personal sino, sobre todo, en el de gente docta y piadosa.
Podríamos considerar que al sostener que ha seguido, en “quanto avemos podido” la traducción de Reina “palabra por palabra”, Valera está seguramente exagerando, pues como se verá luego, son bastantes los cambios, de muy diversa naturaleza, que introdujo en su revisión. No obstante, esos cambios, unos más importantes que otros (como es lógico esperar), no modificarían substancialmente la afirmación: es altísimo el porcentaje de la Biblia del oso que permanece inalterado en la revisión de Valera.

(2) La Biblia del cántaro enriquece el aparato de notas que ya tenía la Biblia del oso. Desafortunadamente, no explica el Revisor en qué consistió ese enriquecimiento, ni ofrece ejemplo alguno.
Aunque no lo menciona en la cita que hemos hecho y comentamos, Valera explica, en otra parte, que ha eliminado de las notas toda referencia a los libros que él ha calificado de “apócrifos”, porque, dice, no puede buscarse apoyo para lo que es palabra de Dios en lo que no es palabra de Dios. Este aspecto -que, de hecho, representa un empobrecimiento y no un enriquecimiento de la obra- muestra al menos un detalle de cuál era la teología de Valera con respecto a la inspiración del texto bíblico y del canon.

(3) El trabajo de revisión lo realiza Valera tomando en cuenta no solo el texto que se revisa -texto indispensable e insustituible, por la naturaleza de la tarea-, sino también otras traducciones y, por supuesto, los textos en los idiomas originales. Ello implica que no se trata de una mera revisión estilística o redaccional.

(4) En cuanto a lo que dice de que “algunas vezes avemos alterado el texto”, véase lo que más adelante explicamos.

Los cambios y sus justificaciones

Preferencias piadosas
Usamos esta expresión para referirnos a ciertos cambios introducidos por Valera por considerar que determinadas palabras, en virtud de la piedad en el hablar, eran impropias para que las usaran los cristianos y, más aún, en un texto sagrado como el de la Biblia. Oigámoslo: “La palabra Por ventura, por saber à Gentilidad la avemos quitado”. Como “ventura” significa “suerte”, y el cristiano sabe que no está librado a esta, Valera considera que tal expresión es del todo inadecuada y debe ser desterrada de su vocabulario.

En su “Exhortación”, Valera no indica ningún otro caso similar al de esta expresión.

Cambios en los usos de la lengua
Las palabras cambian de significado con el transcurso del tiempo; y, a veces, sin que se modifique esencialmente su significado, sí se modifica el uso que de ellas hace la gente. Por ejemplo, Reina había evitado el uso de la palabra “prepucio”, porque resultaba malsonante. En su lugar escribió “capullo”. Pero la situación cambió con el paso del tiempo y la palabra dejó de ser mal vista por las comunidades cristianas. Por eso, don Cipriano escribió: “también avemos quitado el nombre Capullo, y en su lugar puesto Prepucio; que es vocablo admitido ya mucho tiempo ha, en la Iglesia Cristiana”. Sin embargo, no fue del todo coherente, pues dejó “capullo” en 6 textos.

Razones teológicas

Sujeción al texto hebreo
Explica nuestro autor: “También avemos quitado todo lo añadido de los 70 intérpretes, ò de la vulgata, que no se halla en el texto Hebreo”.

Para Valera, el texto inspirado de las Escrituras hebreas es el que corresponde a los libros que él considera canónicos, o sea, los 39 que constituyen lo que hoy denominamos el “Protocanon”. Y solo el texto hebreo. Los demás libros -que él calificó de “Apócrifos”, apartándose así de Reina- como también las adiciones que dentro de esos libros se encuentran, tanto en la Septuaginta como en la Vulgata, son adiciones humanas, y, por ende, hay que descartarlas.

La “gran” pregunta que surge ante tal afirmación tiene que ver con el estatus de que goza una traducción, incluida la revisión que ese mismo autor está haciendo. ¿Es la traducción “palabra de Dios” o no? Y, además, ¿qué hacer cuando los mismos textos en las lenguas originales difieren entre sí, y son esos diferentes textos de igual o similar autoridad?
Referencias a los libros deuterocanónicos [apócrifos]
Puesto que, para el Revisor, estos libros que él denomina “apócrifos” no son, sensu strictu, palabra de Dios, no puede hacerse referencia a ellos para explicar, en las notas marginales, textos que sí son palabra de Dios.

De nuevo, Valera parece no percatarse de un hecho fundamental: Eso que él mismo rechaza lo hicieron los propios escritores originales del texto sagrado. En el AT se recurre, sobre todo en los libros “históricos”, a otras fuentes narrativas que son extracanónicas y no han sobrevivido al paso del tiempo. Y, para complicar más el asunto, nos encontramos que en el NT hubo escritores que: (1) hacen numerosas alusiones a los libros deuterocanónicos. El hecho de que no haya citas textuales de estos libros no implica que se descartaban, o que se rechazaba del todo sus contenidos o tradiciones o que no podía aludirse a ellos; (2) echan mano de expresiones o dichos, de escritores cristianos, que no son parte del texto canónico. Tal es el caso de Pablo, cuando, en su discurso de despedida de los ancianos de Éfeso, cita un dicho de Jesús (“más bienaventurada cosa es dar que recibir”), que no se encuentra en ninguno de los evangelios canónicos; (3) utilizan la literatura apócrifa (no nos referimos a los libros deuterocanónicos, sino a los propiamente apócrifos). Eso hace Judas en su epístola; y (4) se recurre, incluso, como refuerzo argumentativo, a palabras de escritores no cristianos (paganos, si se quiere llamarlos así).

Si el propio texto sagrado recurre a literatura ajena a él, y no solo de la misma tradición, ¿qué de malo había en mantener las citas, en las notas, de los deuterocanónicos que había incluido Reina?
Sin embargo, y a pesar de lo dicho, Valera no elimina del todo los libros deuterocanónicos. Deja exactamente los mismos libros que había incluido Reina (entre los que hay algunos, como ya se señaló, que no son deuterocanónicos); pero respecto de ellos hace dos cosas: primero, los llama “Apocryphos”; y segundo, los coloca todos juntos entre los dos Testamentos.

Los nombres propios

El nombre sacrosanto: «Iehovah»
Al igual que “el primer Traductor”, Valera estima necesario mantener la grafía “Jehová” para el nombre por excelencia que el Antiguo Testamento le da a Dios, pues “es el proprio nombre de la essencia divina, y incomunicable à las criaturas”. Avala las razones aducidas por Reina para justificar esa ortografía.

Los demás nombres propios
Dice el Revisor:
 Los nombres propios avemos retenido como comunmente se pronuncian [...]. Bien quisieramos que los nombres fueran los propios hebreos: pero no los avemos usado, porque queremos hablar de manera que doctos, y indoctos nos entiendan.

Según el Dr. Jorge A. González, (1) Reina sigue la ortografía de la Septuaginta, de la Vulgata o de las dos; y (2) Valera tiende a modificarla tomando en cuenta la ortografía de esos nombres en el texto hebreo.

¿Solo esos cambios?

En su “Exhortación”, el Revisor ha indicado, de manera expresa, que los cambios que ha introducido en el texto del “primer Traductor” son los que acabamos de indicar en la sección precedente. Pero, se quedó corto. El Dr. González ha destacado las siguientes categorías de estos otros cambios: (1) adiciones al texto de Reina, para sujetarse, por regla general, a una traducción más literal del texto hebreo; (2) supresiones, motivadas por el mismo principio de traducción; (3) substituciones de palabras o frases.

En resumen, puede decirse que muchísimos de los cambios hechos por Valera se orientan a una comprensión y traducción más conforme a la letra del texto hebreo. De los análisis hechos por los especialistas se llega a una conclusión inevitable: no siempre Valera entendió mejor que Reina el significado del texto hebreo.

Como tratar a nuestros semejantes

Los buenos modales y la forma de tratar a las personas se rigen por pautas de conducta, que son claves para cohesionar los grupos sociales y fomentar una buena comunicación entre los miembros de la sociedad. El buen trato hacia los demás consiste esencialmente en conducirnos de palabra y de obra, de modo que los demás se queden encantados de nuestra presencia y de nuestro trato

A Continuación un listado de la forma; de como podemos tratar a nuestros semejantes:

1.      Respetar todas las condiciones sociales, considerando la dignidad y el valor intrínseco del hombre.

2.     Respetar el carácter, el amor propio, las opiniones, las inclinaciones, los caprichos, los usos y costumbres, y aun los defectos físicos y morales de todas las personas.

3.      Adaptarse con naturalidad en todas las situaciones sociales.

4.     Elegir siempre la mejor oportunidad para cada acción y cada palabra, de manera que jamás se produzcan en los demás impresiones desagradables.

5.     Evitar palabras molestas, observaciones, faltas de delicadeza, descorteses o demasiado personales.

6.     No se debe hablar sin descanso, lo que equivale una descortesía hacia los demás, y menos acompañar nuestra charla con gestos que revelan un aspecto pretencioso.

7.     Poseer tacto es no hacer preguntas indiscretas, lo que nos hará parecer excesivamente curiosos y disgustar a nuestro interlocutor; por otra parte, ciertas preguntas denotan falta de delicadeza.

8.      La persona de tacto tiene consideración con el amor propio de los demás en forma natural y sencilla, no hiriendo sus sentimientos con respecto a su talento, éxito o posición social y económica.

9.     Durante una conversación no se debe hacer comentarios sobre historia, ciencia, cultura o arte cuando no se conoce el grado de conocimiento de las personas que escuchan.

10.  Es necesario contemplar en los demás las diferentes situaciones en que se encuentren observando siempre una conducta que sea propia de cada uno, como por ejemplo, al que se encuentra afligido no se le dice algo que pueda aumentar su aflicción.

11.  Comportase según la edad, la condición personal y social.

12.  Tratar a los demás como uno mismo desea ser tratado.

Funciones En La Familia

Introducción

Toda empresa está regida por un organigrama, de igual forma, el hogar es una empresa instituida por Dios, que también tiene un orden establecido desde mucho antes.  Este orden lo encontramos en Efesios 5:21 al 29

Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros. Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo. Por eso, la esposa debe sujetarse a su esposo en todo, así como la iglesia se sujeta a Cristo. Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella. Lo hizo para hacerla sólo suya, limpiándola por medio de su mensaje y del bautismo. Cristo quiso regalarse a sí mismo una iglesia gloriosa, apartada del mal y perfecta, como si fuera un vestido que no tiene una sola arruga ni una sola mancha, ni nada parecido. El esposo debe amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo. El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo. Porque nadie desprecia su propio cuerpo. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia.

Respecto a los hijos nos dice:

Hijos, obedezcan a sus padres, porque ustedes son de Cristo y eso es lo que les corresponde hacer.

Efesios 6:1 Si vemos el hogar como una empresa en la cual hay un encargado, un jefe de todos nosotros.  Este jefe o encargado es Dios mismo, quien ha delineado un orden con toda la sabiduría que El puede tener.

El matrimonio es aceptarse el uno al otro tal como es cada uno de los miembros de la familia, la Biblia nos muestra  que no estamos exentos de problemas, tormentas y que pueden haber hasta discusiones sobre todo cuando no sabemos reconocer nuestra función, rol o papel dentro de nuestra familia.

Siendo el marido cabeza de la esposa y por ende del hogar. El esposo, es el representante de Dios en su hogar y de él depende el buen comportamiento de su esposa,  lo sujeta que pueda estar en el matrimonio.  El varón es el responsable de que en ella abunde el gozo o la tristeza, la tranquilidad y la felicidad que tenga.  Del jefe de familia depende que sus hijos vean en su persona, como representante de Cristo en su casa, a un Dios de autoridad y disciplina, pero sobre todo lleno de amor.  Los críticos mas exigentes, no son la iglesia, el pastor o los hermanos por el contrario son los hijos.  En el correr de los días, los hijos se darán cuenta de lo que el padre es en el hogar y lo que el hace con cada miembro de la familia.

Funciones de los miembros de la familia

Ser cabeza del hogar implica para el esposo las siguientes funciones:

  • Someterse a Dios, tanto por él mismo como por su esposa y por sus hijos, para que El les bendiga y guarde.
  • Fundar su casa sobre la roca sólida, Jesucristo, de tal manera que el Espíritu Santo esté presente en todo momento.
  • Tomar decisiones sobre todo en unidad en mutuo acuerdo con la esposa.
  • Ser buen administrador, atendiendo las necesidades y proveyendo de todo, tanto en lo material como espiritual.
  • Ser responsable del buen uso de la autoridad que le ha sido delegada.
  • Dar ejemplo de una buena relación con Dios y con los demás.
  • Motivar al diálogo a los suyos cuando vea momentos difíciles, manteniéndolo abierto con su esposa e hijos.
  • Ser responsable de mantener la estructura del hogar, de acuerdo a la voluntad de Dios.
  • Corregir a sus hijos en el momento preciso y pedirle al Señor que les de sabiduría para corregir la falta.

ESPOSA

Siendo la esposa la que sigue en el organigrama las funciones son también similares en algunos aspectos pero con otras funciones para completar el círculo de cobertura en el hogar.

A las casadas, no se les pide en la Biblia que  amen a sus maridos, aunque deben hacerlo, sin embargo lo que se les pide y que es difícil de hacer es sujetarse. Muchas de las cosas que el Señor espera de la esposa especialmente, es que se sujete a su esposo. Los hijos van a respetar a su padre de acuerdo al respeto que la esposa tenga del esposo.

Los hijos dependen en gran parte de la esposa, porque es ella quien pasa la mayor parte del tiempo con ellos, ella va a influir temor por la disciplina que su esposo pueda darles al enterarse de las actitudes de ellos.  Si la esposa critica, menosprecia o desprecia a su esposo, sus hijos aprenderán a hacer lo mismo, a menospreciar  a su papá, su autoridad y en consecuencia, a despreciar a Dios.

Funciones

  • Someterse a Dios tanto por ella misma como por su esposo e hijos.
  • Fundamentar su hogar en Cristo, ya que esto es tarea de ambos cónyuges.
  • Ser ejemplo delante de los hijos en obediencia ya que de esto depende la conducta de los hijos hacia el padre y hacia Dios.
  • No menospreciar ni criticar la imagen y la autoridad del esposo ya que los hijos harán lo mismo.
  • Ser buena administradora de todo lo que se tiene en el hogar
  • Ser responsable de la formación de valores y disciplina de los hijos ya que la mayor parte del tiempo ella esta con los hijos. (esto dependerá si ella se dedica solamente al hogar, de lo contrario es una doble tarea)
  • Ejercer autoridad
  • Marcar los parámetros de conducta en sus hijos.
  • Ser una persona servicial y generosa.
  • Humilde
  • Fiel en los momentos difíciles

La esposa está llamada a una vivencia de la virtud por su labor maternal, conyugal, social, educativa y laboral, definiendo así su identidad y su misión en la sociedad.

LOS  HIJOS

En la estructura organizacional pareciera que los hijos quedan casi sin una función específica, pero la Biblia demanda de ellos obediencia.

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo.

  • Obedecer a Dios que es la meta de todo hogar cristiano procurando no moverse del orden establecido por Dios.
  • Honrar a los padres que es el primer mandamiento con promesa, que es lo que leemos en la Biblia.
  • Contribuir con las tareas del hogar
  • Dedicarse al estudio
  • Mantener el orden y conservar la estructura del hogar y la casa.

Los abuelos también son parte de la estructura de la familia pero ellos contribuyen más en la formación moral y espiritual así como con el aporte de ideas sabias. Recordemos los responsables de cada familia son los padres.